Estoy en una etapa de mi vida en que la madurez me quiere atrapar mientras me aferro con todas mis fuerzas a ese niño que fui no hace mucho, en que me da miedo crecer, si bien es sabido es que el mundo de los adultos, es calculador, frío y complicado y nadie te prepara para esto, nadie te dice en que momento de tu vida cambia todo para luchar tu propia vida, al parecer en cuanto alcanzas la mayoría de edad, los sentimientos se evaporan, no sientes tanto como en la adolescencia, se pierde la esencia de todo aquello que te hacía invencible cuando eras no más que un crío, ahora si haces algo mal, la culpa es tuya y solo tuya, ya no vale de nada valerte de la escusa de que eres un niño, los superhéroes dejan de existir, la magia se convierte en trucos infantiles, la razón acelera dejando atrás al corazón, mides las palabras para no herir a nadie, finges sentir aprecio a personas que detestas solo por " respeto ", aprendes entre lo que está mal y lo que está bien, dejas de jugar aprendiendo a trabajar, dejas de mirar para empezar a observar, olvidas oír y comienzas a escuchar, te vistes mejor, cuando eres pequeño te importa bien poco que tu madre te diga que no salgas sin bufanda, ahora te pones bufanda y abrigo y agradeces esos consejos que antes aborreciste..
Comienzas a ser feliz escasos minutos al día, incluso te puedes sentir agobiado y olvidas sonreír porque no tienes tiempo, la vida te exige que seas alguien y que si no lo eres estás perdido, que escribir no tiene futuro pero es lo único que me desahoga, que tienes la necesidad de tener una relación estable porque temes quedarte solo el resto de tus días, quieres hacer lo imposible porque tu familia no se vaya nunca, porque sabes que si mueren, no sabrás hacer nada y estarás perdido. Ya no temes a la oscuridad, estás demasiado cansado para preocuparte si existen o no personas debajo de la cama, no tienes tiempo para soñar y recuerdas solo las pesadillas, tomas café y se olvida el "colacao ", llegas tarde a todos sitios sin desayunar, la comida se hace casi por inercia, el amor ya no es amor si no se practica y se suele practicar con quien no es tu amor, la iglesia se apodera de tus fuerzas y se convierte en una secta, amigos te fallan a diario, familia te apoya, y el mundo se va consumiendo delante de nuestros ojos que observan, pero aún así te sobran dos segundos en los que te paras, coges aires con todas tus fuerzas y vuelves a empezar, esos son mis dos segundos de gloria, mi salida, mi pequeña bocanada de vida.